Huella de carbono, ¿qué es y por qué es importante medirla? [1ª parte]
Día a día, las empresas y los seres humanos emitimos gases efecto invernadero, los cuales se acumulan en la atmósfera de nuestro planeta y absorben la energía infrarroja del sol, atrapando el calor y, por ende, aumentando la temperatura global.
Entre estos gases están:
- El metano (CH4): se emite en la producción y el transporte de carbón, gas natural y petróleo; en actividades relacionadas con la ganadería y la agricultura, y en la descomposición de residuos orgánicos de los rellenos sanitarios.
- El óxido nitroso (N2O): se emite en ciertas actividades agrícolas e industriales, en acciones que requieren combustibles fósiles y durante el tratamiento de aguas residuales.
- Los gases fluorados: los hidrofluorocarbonos, los perfluorocarbonos, el hexafluoruro de azufre y el trifluoruro de nitrógeno son gases sintéticos y potentes que se emiten en diversos procesos industriales.
- El dióxido de carbono (CO2): se emite durante la quema de residuos sólidos, materiales biológicos y combustibles fósiles como el carbón, el gas natural y el petróleo. De igual manera, se da por el resultado de ciertas reacciones químicas de actividades como la fabricación de cemento.
Cabe aclarar que estos gases pueden permanecer en la atmósfera durante largos períodos de tiempo, hasta miles de años, convirtiéndose en una situación alarmante, ya que es una de las principales causas del calentamiento global.
Según el estudio multiinstitucional “Unidos en la Ciencia” de la Organización Meteorológica Mundial, las concentraciones de estos gases continúan creciendo y alcanzando nuevos récords, situación que se traduce en el deshielo de los glaciares, inundaciones en las costas, olas de calor, sequías e incendios forestales. Esto se evidencia en la cantidad de desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua, los cuales se han multiplicado por cinco en los últimos 50 años.
Definitivamente, es una situación que amenaza a los arrecifes de coral, los insectos polinizadores y otros hábitats que hoy son indispensables para la supervivencia de cientos de especies.
Según la Organización Meteorológica Mundial, cada año se emiten más de 36.000 millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera, aportando desde Colombia un promedio de 77 millones. Cabe resaltar que a nivel global, China es el mayor emisor de estos gases con 12.466 millones de toneladas anuales, seguido por Estados Unidos, con 4.752 millones.
Lamentablemente, estas cifras distan de la meta propuesta por el Acuerdo de París 2015, el cual es un tratado internacional legalmente vinculante que incluye el compromiso de diferentes países de reducir sus emisiones y así mismo combatir los efectos generados por el cambio climático. Entre los objetivos que se tienen está reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar la temperatura global a 1,5. °C
En este contexto, se hace necesario sumar esfuerzos del sector privado y las personas, y promover que más personas conozcan sobre la huella de carbono y actúen para disminuir sus emisiones. Por esto, en este artículo te explicamos un poco más sobre qué es, cómo se mide y qué se puede hacer para mitigar la huella de carbono.
¿Qué es la huella de carbono?
La huella de carbono es un indicador ambiental que mide la totalidad de las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) generadas, de manera directa o indirecta, por alguna actividad humana, ya sea individual o colectiva. En otras palabras, es el impacto que como humanidad provocamos al medio ambiente y se determina en función de las emisiones de gases de efecto invernadero que se generan. Es decir, cada proceso desarrollado por una organización deja una huella que es medible y, por ende, se puede reducir o compensar.
¿Cómo medir la huella de carbono de una organización?
La huella de carbono se calcula en masa de CO2 equivalente (CO2eq). Para esto es indispensable categorizar las fuentes emisoras y su grado de incidencia en tres alcances: 1, 2 o 3. Según la guía de “Buenas Prácticas para la Gestión del CO2 en la Empresa”, estos tienen las siguientes características:
- Alcance 1: incluye las emisiones directas de GEI de fuentes que son propiedad o están controladas por la organización, como es el caso de combustible fósil consumido y el uso de vehículos de la empresa.
- Alcance 2: incluye las emisiones indirectas de GEI asociadas a la generación de electricidad adquirida y consumida por la organización.
- Alcance 3: incluye otras emisiones indirectas de GEI, consecuencia de las actividades de la organización, pero que ocurren en fuentes que son propiedad o están controladas por otra entidad. Por ejemplo, los viajes en avión de empleados, la deposición de residuos, las emisiones de los vehículos de los contratistas, entre otros.
Con este paso identificado, se procede a calcular la huella de carbono. Para realizar este proceso se debe multiplicar “el dato de actividad”, que es el indicador que cuantifica la actividad que produce gases de efecto invernadero, por ejemplo, la cantidad de combustible utilizado por un vehículo de la empresa; por el “factor de emisión”, donde se resume la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por cada unidad del “dato de actividad”.
Huella de carbono = Dato Actividad x Factor Emisión
Cabe aclarar que en el mercado existen múltiples herramientas con las que se puede realizar este proceso y, cada vez, más consultoras ofrecen el servicio, con profesionales y softwares que son más precisos en el cálculo de la huella de carbono.
¿Por qué medir la huella de carbono?
Se parte del principio “lo que se mide se puede mejorar”. Al identificar las actividades que generan mayor cantidad emisiones de gases de efecto invernadero, se pueden diseñar ciertas acciones para contrarrestar su impacto negativo y contribuir a un futuro más sostenible.
De igual manera, permite gestionar riesgos y oportunidades de la organización en relación con sus emisiones y a las de su cadena de valor, permitiendo incorporar un componente de carbono neutro para todos. Con esto, se contribuye a la sostenibilidad en un contexto local, regional y global, y se actúa en pro del bienestar de la vida en el planeta.
Entre otros beneficios de medir la huella de carbono están:
- Se cuenta con un insumo de valor para los Informes de Sostenibilidad, dando énfasis a los aportes tangibles contra el cambio climático.
- Se pueden obtener etiquetas como “carbono neutro”, lo cual es altamente valorado por los diferentes públicos de interés.
- Se articulan esfuerzos con otras entidades para lograr mitigar las emisiones de CO2 de toda una cadena de producción, gremio o región.
¿Cómo mitigar la huella de carbono o compensar?
Identificar cuál es la huella de carbono de la organización es el primer paso para empezar con una gestión real que contribuya a su disminución. Para esto se puede:
- Reducir el consumo de energía: esto implica procesos como apagar las luces y aire acondicionado en la oficina cuando no se usan, reemplazar las bombillas por opciones de bajo consumo, programar el apagado del sistema lumínico y desconectar los equipos en horarios no laborables.
- Incentivar el uso de medios de transporte amigables con el medio ambiente: planes de viajes sostenibles son una excelente alternativa para los desplazamientos corporativos a otras ciudades o países.
- Incentivar las 3rs: reutilizar, reducir y reciclar. Esto incluye evitar el gasto excesivo de papeles, cartones y plásticos.
- Invertir en herramientas y tecnología que manejen energía amigable con el medio ambiente: la transición hacia la descarbonización, adquiriendo implementos que usen energía solar, es un excelente camino para lograrlo.
- Fomentar el teletrabajo para evitar que los colaboradores empleen el transporte público o su vehículo. Si no es posible, es necesario motivar el uso de otros medios de transporte como la bicicleta o caminar.
- Evitar el uso de papel en las oficinas: hoy en día la tecnología y el almacenamiento cloud lo hacen posible.
- Educar a los colaboradores sobre buenas prácticas en el manejo de emisiones. Así se concientiza a los empleados y se mejora el impacto en otros contextos como en los hogares y en la ciudad.
- Aplicar el ecodiseño: se puede optar por implementar diseños ecológicos que ayuden a los procesos de las empresas o sus productos. Por ejemplo, envases con materiales que tengan un alto nivel de reciclaje.
- Apoyar la producción local: contar con proveedores locales no solo ayuda a la economía local, sino también se evita el transporte de insumos durante largas trayectorias.
De igual manera, hay actividades que son propias de la organización que emiten CO2 y no pueden ser reducidas y requieren ser compensadas. Para esto se puede:
- Tener estrategias de restauración ecológica y forestal en zonas que lo requieran.
- Participar en proyectos que tengan como propósito el cuidado del medio ambiente: aquí se puede colaborar con asociaciones dedicadas a reforestar bosques o que manejen otras prácticas sostenibles.
- Comprar toneladas de CO2: hay entidades que venden derechos de emisión con los que se pueden comercializar.
Contribuir a una sociedad baja en emisiones de gases efecto invernadero es un reto que tenemos como humanidad y, definitivamente, las empresas tienen un rol fundamental para lograrlo. Se hace necesario articular el sector público y privado para brindar un impacto mucho mayor, beneficiando de una u otra manera a la biodiversidad, a las comunidades donde se tiene presencia y al planeta en general.
Desde el Banco de Bogotá creemos que es momento de unir esfuerzos para optimizar recursos y articularnos para disminuir el impacto ambiental de nuestros procesos. ¡Contamos con el compromiso de tu empresa!
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Bibliografía
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https://www.clubsostenibilidad.org/publicaciones/co2empresa/
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https://www.unir.net/ingenieria/revista/huella-carbono-empresas/
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https://clubsostenibilidad.org/admin/resources/publicaciones/GUIA-DE-BUENAS-PRACTICAS-PARA-LA-GESTION-DEL-CO2-EN-LA-EMPRESA.pdf
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https://www.fundacionaquae.org/wiki/los-gases-de-efecto-invernadero/
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https://espanol.epa.gov/la-energia-y-el-medioambiente/descripcion-general-de-los-gases-de-efecto-invernadero
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https://news.un.org/es/story/2022/09/1514311
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https://www.un.org/es/climatechange/paris-agreement