El camino para reducir la huella de carbono de tu empresa [2ª parte]
Todas las empresas, en sus actividades diarias, generan emisiones de gases de efecto invernadero. Esta es la Huella de Carbono, una acción directamente relacionada con la mitigación del cambio climático. Y ¿qué quiere decir esto?
La firma del Acuerdo de París en el 2015 fue un punto de inflexión a partir del cual la comunidad internacional se comprometió a actuar ante el cambio climático en dos frentes: adaptación y mitigación.
La adaptación abarca todas las acciones orientadas a disminuir los impactos del cambio climático sobre la infraestructura, las comunidades, las cadenas productivas, etc. Aquí se evalúan los riesgos ambientales, sociales y económicos a los que se enfrenta tu empresa gracias al cambio climático y se definen estrategias para manejarlos.
La mitigación abarca acciones orientadas a disminuir la cantidad de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que se descargan en la atmósfera y calcular las emisiones que genera tu empresa es el comienzo.
Como parte de los compromisos climáticos, las empresas están empezando a calcular su huella de carbono. Por medio de este cálculo se busca estimar cuántas emisiones genera la empresa y en qué áreas o procesos las genera.
Pero, ¿qué pasos debo seguir para gestionar mi huella de carbono?
- Hacer una medición inicial para tener una línea base.
- Hacer una proyección de las emisiones que se generarían en los próximos años.
- Definir metas de reducción de emisiones y desarrollar una hoja de ruta con proyectos orientados al cumplimiento de las metas propuestas, entre los cuales podrían incluirse, por ejemplo, cambio de equipos, medidas de eficiencia energética y una mejor gestión de los residuos sólidos.
- Finalmente, se hace seguimiento del avance de los proyectos y de los indicadores propuestos.
Saber cuántas emisiones genera tu empresa y de dónde provienen, es el primer paso para reducirlas. Con esta información construimos una línea base a partir de la cual podemos establecer objetivos e indicadores. Hay varias metodologías y estándares para calcular la huella de carbono, entre ellos, los más aceptados son el GHG Protocol e ISO 14064.
¿Qué pasa después de calcular la huella de carbono?
Con la línea base de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI),, calculamos los escenarios futuros y establecemos metas de reducción de emisiones, con la metodología de los Objetivos Basados en Ciencia (SBTi). Una vez definimos esto, la siguiente pregunta es ¿cómo vamos a alcanzar la meta? Para lograrlo, trazamos una hoja de ruta en la que priorizamos diferentes acciones y proyectos para reducir las emisiones. Algunas de las acciones más comunes son:
- Implementar medidas de eficiencia energética, como mejorar el aislamiento, cambiar los sistemas de iluminación y equipos por unos más eficientes energéticamente.
- Emplear fuentes de energía renovables, como la solar, la eólica o la biomasa.
- Gestionar los residuos de una manera eficiente, que promueva la reducción, la reutilización y el reciclaje.
- Proyectos para promover el transporte bajo en carbono a lo largo de la cadena de valor de los productos.
- Promover prácticas más sostenibles entre los proveedores y colaboradores.
- Compensar las emisiones que no logren disminuir.
¿Qué es la compensación de emisiones?
Después de implementar medidas de eficiencia energética, de transporte bajo en emisiones, de gestión de residuos, etc., tu empresa va a seguir emitiendo GEI. Siempre hay una parte de las emisiones que no vas a poder disminuir haciendo cambios de insumos, operaciones y tecnologías. Esta diferencia entre las emisiones totales y las que tu empresa es capaz de reducir se denomina emisiones remanentes, y es lo que se compensa con medidas como la compra de bonos de carbono, siembras de árboles o tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (Carbon offsetting).
Ya implementamos medidas para reducir las emisiones ¿y ahora qué?
Finalmente, cuando se traza la hoja de ruta para reducir la huella de carbono, se definen indicadores que nos permitan monitorear el avance en el cumplimiento de las metas. Hacerle seguimiento a las estrategias implementadas es fundamental para verificar su efectividad y hacer los ajustes y mejoras pertinentes.